• Delimiro Moreno

Lecciones del 19 de noviembre


Con un resultado para algunos precario y para otros como era de esperarse, la consulta del 19 de noviembre en Colombia invita a varias reflexiones y a sacar de ella las lecciones pertinentes.

Lo primero es señalar que la consulta es un mecanismo democrático y legal para que los partidos definan sus candidatos a la Presidencia, pero lamentablemente no es obligatoria como debería ser. Así, no es responsabilidad de un partido que se acoge a ella, el liberalismo, que la consulta se reduzca a sus candidatos . Es responsabilidad de los otros partidos que no utilizaron ese sistema democrático y eligieron otro, como las encuestas, las firmas o las viejas convenciones. Así, el llamado Centro Democrático, escogerá su candidato por encuestas y nadie sabe por qué no participó en la consulta si tiene cinco precandidatos. Lo mismo ocurre con Cambio Radical, el Partido Conservador, el Polo Democrático Alternativo, el Partido Verde y los otros movimientos.

Si todos ellos hubieran acogido este sistema democrático y legal, nadie estaría hablando tonterías sobre los costos de la consulta y esta noche sabríamos quiénes son los candidatos a la Presidencia de todos los partidos y movimientos y se iniciaría en firme la campaña. La responsabilidad de este aparente despilfarro no es, pues, del Gobierno, la Registraduría Nacional y el liberalismo, sino de los otros partidos que así desprecian la democracia al negarse a elegir democráticamente sus candidatos.

Recordemos que la Consulta fue impuesta e integrada a la legislación colombiana por Luis Carlos Galán y su movimiento Nuevo Liberalismo como un mecanismo democrático para seleccionar los candidatos de los partidos, para oponerse al clientelismo oficialista de entonces. Y fue un avance democrático, hoy denigrado por quienes acaso no sepan de qué se trata y quiénes lo impulsaron.

Esto, en cuanto a la justeza y legalidad de la Consulta que no es un capricho dilapidador de los dineros públicos de un partido incapaz de escoger su candidato por otros medios, no cabe duda de que debe mantenerse y fortalecerse en el futuro haciendo obligatoria para todos los partidos su participación en ella y su financiación estatal.

En cuanto a sus precarios resultados, es evidente que demostró el actual carácter minoritario de un partido que en el siglo XX fue absolutamente mayoritario. Hoy, apenas logra destacarse por el papel protagónico de su candidato en el proceso de paz. Su propósito de concertar alianzas con otros partidos y movimientos que ahora tienen el favor popular, será garantía de que el vocero elegido el 19 de noviembre forme parte de la fórmula presidencial para enfrentarse exitosamente a los candidatos de la derecha, “el que diga Uribe” y Vargas Lleras, y permitir así que Colombia se desarrolle en paz, con justicia social.

Foto: Registraduría Nacional


LA GUACHAFITA