• Delimiro Moreno

Uribe, el Centro Democrático y la inteligencia


Por Delimiro Moreno, miembro emérito de la Academia Huilense de Historia, especial para LA GAITANA PORTAL INDEPENDIENTE.

El expresidente Álvaro Uribe Vélez, caudillo autocrático de un partido político con amplia representación parlamentaria, y por lo tanto líder con poder y responsabilidades por las que debe responder ante la opinión pública, en un trino reciente acusó al distinguido historiador Mauricio Archila de ser un “apologista del terrorismo”, lo cual pone en grave riesgo de agresión al así públicamente señalado.

Además, es su declaración de guerra contra el Comité de la Verdad que será el encargado de investigar la realidad histórica del conflicto colombiano, en un intento por desvirtuar de antemano sus conclusiones, que Uribe y su partido temen no le serán favorables, si en efecto logran revelar toda la verdad sobre los actores del conflicto y sus víctimas.

Porque esa es la intención del trino uribista: tratar de desvirtuar de antemano las conclusiones del Comité de la Verdad, exactamente como quiso hacer en el siglo pasado Álvaro Gómez Hurtado con los sociólogos Guzmán, Umaña y Fals Borda, que escribieron LA VIOLENCIA EN COLOMBIA; porque siempre la derecha le ha tenido miedo a la verdad. Por eso, sus dardos no van solo contra Archila, sino contra el CINEP, cuya tareas investigativa nadie puede descalificar en Colombia, pero no le gusta a ciertos grupos del Establecimiento colombiano.

No es el primer encuentro de Uribe y su partido con la inteligencia nacional, especialmente la progresista. Hace pocas semanas se enfrentó con el columnista de SEMANA Daniel Samper Ospina, y tanto él como sus súbditos (porque los suyos no son solo partidarios, sino abyectos siervos y soldados incondicionales) quisieron poner a Ospina en la picota; mañana, lo harán con otros intelectuales que no se sometan a sus consignas, y si nadie protesta, pasado mañana seremos todos los colombianos no uribistas los sometidos a esta nuevo Inquisidor. Por eso hay que protestar oportunamente para que no nos ocurra lo del poema de Bertolt Brecht: Ahora vienen por mí, pero ya nada ni nadie puede decir nada contra el futuro “Gran Hermano”, porque todos seremos sus esclavos.

Expresar la solidaridad con el historiador Mauricio Archila, uno de los investigadores más serios y respetados del país, es, pues, un deber no solo de los historiadores –universitarios con titulo y autodidactas con obras-, sino de toda la comunidad culta del país, esa “inteligencia” que a veces no se pronuncia por temor a salir de su “torre de marfil” en donde no “se unta” de realidad para que no perturben su cobarde tranquilidad.

Y es obligación, también, de las Academias de Historia y de las Universidades que la enseñan, porque la amenaza de Uribe y los uribistas no es solo contra Archila y el CINEP, sino contra todas ellas.

Foto: Universidad Nacional


LA GUACHAFITA