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¿Los medios de comunicación: independientes, neutrales e imparciales?


Foto: Newspapers B&S, Jon S CC-BY-2.0

Recientemente, se ha comentado a profundidad la independencia, neutralidad e imparcialidad de los medios de comunicación y su papel al cuestionar al poder. Basta remitirse a las encuestas para observar el descrédito de los medios tradicionales: la gente no cree en la prensa, en los noticieros de televisión, en la radio. Este no es un fenómeno netamente nacional, en tanto que se experimenta en otras sociedades en toda Latinoamérica e incluso en Estados Unidos.

Según Gallup, en las últimas décadas, en Estados Unidos, los medios masivos pasaron de tener una credibilidad del 55% al 32% y en Colombia, pasó de 63,9% a 35,8%. La credibilidad se ha reducido a casi la mitad, y al parecer, los medios 1) no son conscientes de ello y 2) no asumen su responsabilidad en este fenómeno.

Esto obedece a razones de diversa índole. En primer lugar, los medios creen que están en el mismo contexto en el cual no se ponía en duda su neutralidad e imparcialidad y sucede que justamente, todos los análisis (la Silla Vacía acaba de sacar uno que da cuenta de que los medios más grandes y nacionales son de conglomerados económicos) indican que la independencia, neutralidad e imparcialidad son conceptos que merecen ser revaluados, al menos en el campo del periodismo.

No son independientes, ni son neutrales y mucho menos imparciales. Todo lo contrario, los medios siguen unas líneas editoriales bien marcadas que no pueden ocultar así posen de “objetivos”. En consecuencia, su defensa a la verdad, que declaran a toda hora, puede terminar siendo bastante debatible precisamente porque toman alguna posición de los hechos y la presentan de tal forma con el objetivo de persuadir a la opinión pública. Desde luego, no hace falta nombrarlos ya que todos conocemos quiénes son.

Pese a todas las evidencias, los medios no son conscientes de su descrédito y siguen haciendo las cosas de tal forma que seguirá aumentando la desconfianza en la población en torno a ellos. De ahí se sigue el segundo punto, pues en tanto que al no ser conscientes de este fenómeno, no reflexionan en lo que han hecho para que hoy 7 de cada 10 colombianos no crea en ellos.

Resulta que tienen mucha culpa en que la sociedad no confíe en lo que transmiten. Al no contrastar los hechos, al mostrarlos de forma parcializada, al no mostrar las dos caras de la moneda, al decidir deliberadamente replicar posverdades de actores políticos.

Una posición sensata al respecto es la del periodista huilense Oscar Durán Ibatá, quien asegura que lo que hoy se le debe pedir a los medios de comunicación no es objetividad (independencia, neutralidad e imparcialidad) sino transparencia. Es decir, lo que debe exigírsele no es que crean una cosa o la otra, sino que la digan expresamente, que dejen clara su inclinación en los diferentes temas para que sea la opinión pública la que decida o no leerla, escucharla u observarla.

Sandra Borda, una académica que ha seguido de cerca este fenómeno, aboga por que tanto los medios de comunicación como los periodistas salgan del clóset. Desde luego, se ha enfrentado a resistencias en los medios, y esto justamente le ha dado mayor fuerza a su argumento de que los medios colombianos (dado que los estadounidenses sí han asumido una mea culpa) siguen alejados de la realidad y siguen tratando los hechos de la misma forma. La culpa es de los populistas y de las redes sociales, aseguran, no del trabajo parcializado que ofrecen como imparcial.

Ciertamente, toda esta crítica esbozada en torno a los medios de comunicación está directamente relacionada con el trabajo de La Gaitana Portal Independiente. Es preciso aclarar que este no es un medio que depende de algún conglomerado económico ni está alineado con actores políticos, precisamente porque quienes lo integramos no vivimos de la política. Además, es válido precisar que no somos neutrales ni imparciales, pues todos tenemos una valoración de los hechos que dependen de nuestra formación y creencias.

Lo que sí somos, es en primer lugar transparentes y en segundo lugar responsables con lo que escribimos. Pero lo más importante es que nunca vamos a faltar a la verdad. No necesitamos salir del clóset. Estamos afuera desde que nacimos.


LA GUACHAFITA