• Daniel Cortés

Reyes Echandía: "Tejeiro, salve usted la patria"


Durante los últimos meses hemos visto cómo una pequeña cantidad de personas relacionadas con la Rama Judicial logró afectar la transparencia y probidad de la magnífica labor de juzgar a los seres humanos ejercida por nuestros jueces y magistrados.

Debemos recordar que hace 32 años terminó de crecer la obra perenne hecha en vida del Maestro Alfonso Reyes Echandía, el más grande penalista Colombiano de la historia. Oriundo de Chaparral (Tolima), estudió Derecho en la Universidad Externado de Colombia, donde tiene el récord vigente de haber obtenido un promedio de cinco punto cero en su pregrado, es decir, en todas las materias que cursó tuvo la nota máxima. Un ser humano humilde pese a su inteligencia, consciente de la importancia del deporte, respetuoso ante las diferencias, fiel colaborador en el mejoramiento de la sociedad a través de la academia y la aplicación justa del Derecho.

En 1960 se marchó a Roma para especializarse en Derecho Penal. Al volver al país, se convirtió en profesor del Externado y fundador la Revista de Derecho Penal, también creó la Especialización en Derecho Penal, una de las más apetecidas en la actualidad por los profesionales que pretenden profundizar sus habilidades sobre el manejo de la Teoría del delito. Fundó y dirigió el Instituto de Ciencias Políticas del Externado de Colombia.

Escribió el Manual de Derecho Penal, que serviría de base para el Código Penal Colombiano de 1980. Además logró imponer muchas tesis cuando se desempeñó como Magistrado de la Corte Suprema de Justicia; posiciones dadas a partir de una visión íntegral del Derecho Penal contrastada con la realidad social del país, se dio a través de sus salvamentos de voto que contrariaban la posición mayoritaria de los otros Magistrados de La Corte Suprema de Justicia, a los cuales persuadió poco a poco con su imponente argumentación jurídica.

Reyes Echandía ejerció los cargos de Magistrado del Tribunal Superior de Bogotá, viceministro de Justicia y Magistrado de la Corte Suprema de Justicia hasta su muerte en la noche del 6 de noviembre de 1985, durante la toma del Palacio de Justicia, ya son 32 años recordando su útil legado. Los colombianos fueron testigos de la angustiosa súplica de Reyes Echandía: «Por favor, que nos ayuden, que cese el fuego. La situación es dramática. Estamos aquí rodeados de personal del M-19», hechos narrados en forma precisa, con nostalgia y un inmenso cariño por Alberto Donadio en su obra que honró la memoria de Reyes Echandía QEPD (Que cese el fuego, 2010).

Entre las condecoraciones que recibió, está la Medalla Camilo Torres, impuesta por el Ministerio de Justicia y el Cavaliere, condecoración del Gobierno Italiano. Los compañeros (profesores) del Externado lo catalogan como una persona muy profesional, admirada y querida por todos ellos, asequible a sus alumnos y compañeros de trabajo. Todos los jueves los dedicaba a dictar conferencias en el Externado, en la Facultad de Derecho, solamente para los profesores, donde se podían discutir y aclarar temas de interés mutuo. Una persona muy cumplida y puntual según sus alumnos.

Nunca faltó a las clases de siete de la mañana e inculcaba mucho la investigación del Derecho Penal. Los mismos alumnos aseguran que les resaltaba que debían ser buenos abogados, justos y leales con la carrera. En su última clase habló de la conciencia de la pobreza y que nunca debían apartarse de los problemas sociales, aseguró Pilar Ramírez (estudiante). Se dedicó a la Universidad durante 23 años, en los cuales siempre tuvo una "disciplina impresionante" y una "honestidad intachable" (todos los días se desplazaba a pie subiendo por el díficil ascenso por La Candelaria para dictar sus queridas clases).

Estas enseñanzas tienen pleno impacto para los Abogados y estudiantes de nuestra actual sociedad, toda vez que los retos traídos por el proceso judicial en todas las especialidades de la Jurisdicción desde antaño, actualmente no se han superado por la falta de habilidades argumentativas y probatorias de la mayoría de Abogados litigantes y Jueces de la República. Se precisan juristas que aprendan las lecciones de Alfonso Reyes Echandía QEPD para hacer efectivos los derechos de todos los ciudadanos, quienes acuden ante un Juez para que le solucionen de fondo una tragedia, es allí donde se materializa el ejercicio debido del Derecho como herramienta social para crear un ambiente de paz entre los seres.

Por otro lado, hace unas semanas, la Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia eligió a Octavio Augusto Tejeiro Duque como magistrado de su Sala de Casación Civil. Tuve la oportunidad de cursar dos módulos de mi posgrado en la Universidad Externado con el Dr. Tejeiro, quien logró mostrar en forma diáfana la ética y disciplina constante que debe tener un abogado para aplicarla en sus actividades profesionales.

Criado en Villavicencio, estudió Derecho en la Universidad Gran Colombia de Bogotá donde sus amigos le decían que era muy disciplinado y si bien no obtenía notas sobresalientes, los compañeros lo tenían entre los más destacados. Como abogado, sus amigos afirman que: “como buen intelectual, es bohemio y por su manera afable de ser, hace más ameno y amable el Derecho, pues este trabajo hace ver una realidad muy dura y en muchos casos injusticias”.

Desde 1985, Octavio hace parte de la Rama Judicial, coincidencialmente, desde el mismo año en que falleció Reyes Echandía, Tejeiro ha sido juez y Magistrado. Él prefiere evitar mencionar otros casos resueltos para evitar abrir heridas ya cerradas. También omite aludir algunas tesis escritas en su paso por las Altas Cortes que han servido como base para cambios jurisprudenciales, pero que prefiere, por prudencia, no abrogarse su autoría pues quienes presentan y sustentan los procesos son los Magistrados titulares.

Se especializó en Derecho Procesal Civil. Su último cargo fue Magistrado de los Tribunales Superiores de Medellín y Villavicencio. En el año 2013 recibió la condecoración “José Ignacio de Márquez” al Mérito Judicial, Categoría Plata, como mejor magistrado de la Jurisdicción Ordinaria (Civil, Laboral, Familia, Agrario y Penal). Es docente Universitario en Derecho Constitucional, Argumentación jurídica, Derecho Procesal Civil y Derecho Romano en la Escuela Superior de Administración Pública, en la Corporación Universitaria del Meta, en la Universidad Libre y es catedrático de la especialización y Maestría en Derecho Procesal Civil de la Universidad Externado de Colombia, en ésta última fue donde tuve la grata oportunidad de hablar con él, pedirle consejos y compartir tiempo para ahora, tenerlo como referente en mi ejercicio profesional como Abogado y Docente.

Retomando la crisis de la Rama Judicial del Poder Público y teniendo como referente a los juristas descritos en precedencia, creo que los Abogados y estudiantes de Derecho deben enfocarse en mejorar día a día, buscar un mentor, tomar una ruta a través de un jurista que haya cumplido las metas que ellos pretenden alcanzar en su vida profesional y personal. El cambio inicia con cada uno de nosotros, obrando con ética, paciencia y disciplina, como nos enseña Reyes Echandía y Tejeiro, en unos pocos años tendremos un sistema judicial idóneo que garantice los derechos de las personas que más lo necesitan.

Es por ello que, recordando la célebre frase de nuestro eximio libertador Simón Bolívar en la batalla del pantano de Vargas en 1819, donde materialmente se ganó la lucha por la independencia, cuando le dijo a Juan José Rendón: “General, Salve Ud. la patria”. A partir de este suceso, con mucha esperanza, si la tragedia no se hubiese aparecido hace 32 años en el Palacio de Justicia; estoy seguro que el Dr Alfonso Reyes Echandía, con gran convicción, confianza e idoneidad en nuestros días le diría al nuevo Magistrado: “Dr. Tejeiro, salve Usted la patria”.

Ver más en: - http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-961831

-Restrepo Fontalvo, Jorge. Alfonso Reyes Echandía, Maestro, Magistrado y Mártir. Artífices del pensamiento penal Colombiano. Universidad del Sinú. 2016.

- Donadio, Alberto. Que cese el fuego, homenaje a Alfonso Reyes Echandía. Editorial Sílabas de tinta. 2010.


LA GUACHAFITA