• José Francisco Reyes

Culpa política y responsabilidad colectiva


Los asesinatos que se han venido presentando contra líderes sociales y defensores en derechos humanos se salieron de control. Según el informe “Panorama de violaciones al derecho a la vida, libertad e integridad de líderes sociales y defensores de derechos humanos en 2016 y primer semestre de 2017” realizado por el Cinep, Indepaz y el CCJ, tan solo en 2016 fueron 98 homicidios los que se presentaron contra líderes sociales y defensores de derechos humanos.

Con respecto a 2017 la cifra no es alentadora en la medida que la tasa de homicidios al primer semestre del presente año es de 38 líderes y defensores en derechos humanos (solo bajo esta distinción cabe resaltar). Es así como, lo que para muchos hace aproximadamente un año era el inicio de un época esperanzadora, se ha convertido en una verdadera época de terror; en lo que va corrido del segundo semestre la cifra es evidente que va en aumento y según cifras de la Fundación Paz y Reconciliación en lo que va corrido del año van 82 asesinatos contra lìderes sociales , la última muerte fue la de Miguel Pérez, líder campesino y partidario del proceso de sustitución de cultivos ilícitos, hecho ocurrido en Tarazá –Antioquia.

Lo preocupante de todo lo que está pasando, es la tranquilidad con la que ha venido manejando el gobierno nacional el asunto, planteando que esa "tal sistematicidad" en los asesinatos no existe, lo cual envía un mensaje erróneo al país y a la comunidad internacional. Quizás, para ellos existirá tal sistematicidad cuando los empiecen a asesinar por orden alfabético o que un grupo reconozca abiertamente las razones o intenciones con las que ha realizado estos asesinatos.

Lo que probablemente el gobierno no se ha dado cuenta es que están incurriendo en una “Culpa Política”, concepto trabajado por Karl Jaspers y que está asociado a la responsabilidad del pueblo alemán en la época nazi. El término hace referencia a cómo desde la omisión o la acción por parte de un gobierno se incurre en la violación de derechos humanos y es aquí cuando nosotros en nuestro rol de ciudadanos también estamos incurriendo en esa culpa política.

Culpa política al dejar pasar estos hechos y ser en cierta medida indolentes ante el sufrimiento ajeno, el trasfondo al final de cuentas es que tendremos que responder políticamente por la omisión ante estos hechos de sangre que siguen enlutando a decenas de familias en el país.

Así que sentar las bases para hacernos responsables colectivamente por estos hechos es el primer paso para recobrar la esperanza, pedir perdón, aprender del respeto respetando al que piensa distinto, dignificar la vida, y construir un mejor país. De no ser así, nosotros también estaremos contribuyendo a la intención de hacer trizas los acuerdos.

Foto: Telesur


LA GUACHAFITA