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Riqueza precolombina fugada


1890. En La Soledad, cerca a Quimbaya y Filandia (Quindío), guaqueros encontraron 430 piezas (con un peso de unas 200 libras) alrededor de una tumba de un cacique - se supone - de alto rango. Las piezas más destacadas eran seis pequeñas figuras humanas entre 15 y 30 centímetros, según el historiador de arte Pablo Gamboa Hinestroza. Junto a estas seis piezas se encontraban otras 116 en oro, el resto, al ser de cerámica, fueron vendidas por los guaqueros.

El presidente de la época, Carlos Holguín Mallarino, compró con dineros públicos parte de este tesoro que ya estaba en el 20% de su hallazgo original, pues tan solo adquirió 42 libras de las 200 que inicialmente fueron halladas. En principio, el presidente Holguín las adquirió para enviar estas piezas en 1892 a una exposición universal que el gobierno de España estaba promoviendo con motivo de una gran muestra de los objetos representativos de las culturas hispanoamericanas. Inesperadamente, el presidente Holguín tuvo a bien considerar regalarle a la reina María Cristina de Habsburgo el tesoro Quimbaya. El acto, además de ilegal por no contar con la aprobación del Congreso, afectó considerablemente este patrimonio del Eje Cafetero.

Desde entonces, las piezas de este tesoro con más de 2000 años de antigüedad han reposado en el Museo de América en Madrid. En 2003, la Academia de Historia del Quindío comenzó una campaña para traer de vuelta este tesoro regalado por Holguín Mallaron y en 2016 la Corte Constitucional celebró una audiencia para escuchar a los interesados y hasta hace unos días dio el veredicto: la Corte ordenó a la Cancillería adelantar las acciones pertinentes para recuperar ese tesoro.

Este largo proceso de repatriación no es el único que existe en Colombia. En el Museo de Berlín reposan 35 estatuas de San Agustín que expropió en 1914 el arqueólogo alemán Konrad Preuss. Actualmente, 32 de las 35 estatuas se encuentran ubicadas en las bodegas del museo, sin que sean exhibidas en el museo.

David Dellenback y Martha Gil han sido dos personas comprometidas con esta repatriación y aunque en abril de este año el Tribunal Superior de Cundinamarca ordenó ejecutar los trámites pertinentes para repatriar desde Berlín las 35 estatuas, el panorama es incierto y no se tiene certeza de cuándo sucederá esto. Estas sentencias tienen efectos internos, razón por la cual no obliga a ningún gobierno extranjero a acatar la devolución.

Desde luego, es una ganancia que la Corte Constitucional obligue al gobierno colombiano a emprender acciones para repatriar nuestro patrimonio cultural e histórico como el tesoro quimbaya y las estatuas de San Agustín. No obstante, urge un posicionamiento más claro y decidido por parte de la Presidencia de la República y la Cancillería para actuar con diligencia y tender acercamientos diplomáticos con Madrid y Berlín de cara a encontrar una solución que beneficie a los colombianos.

En definitiva, la política terminará decidiendo la suerte de esta riqueza precolombina fugada, ya sea por expropiación o por regalos a la corona española. La canciller Ángela Holguín tiene en sus manos intentar corregir el error de su ancestro en lo que respecta al tesoro quimbaya. En cuanto a San Agustín, es hora de tomar acciones e ir más allá de los pronunciamientos. Gobernador Carlos Julio González, el cuento también es con usted.

Foto 1: El Mundo (España)

Foto 2: Pueblo Escultor


LA GUACHAFITA