• Yamid Sanabria

Educación sin respuestas


La labor de la educación no está concentrada en la generación de respuestas sino en la formulación constante de preguntas, sobre los intereses de quienes nos gobiernan, las conductas de la sociedad, la calidad de vida que recibimos y la visión de desarrollo que hemos construido. La clase dirigente incluyendo la ministra de educación Yaneth Giha asumen el incremento presupuestal como un logro mediante programas que continúan limitando la cobertura de miles de ciudadanos en el país, con estrategias muy “pilosas” para apoyar a 40.000 estudiantes que para el año 2017 con recursos del CREE estuvo estimado en $434.871.494.172 millones de pesos de los cuales se destinó el 83% a las universidades privadas, mientras las públicas se caen a pedazos como la Universidad Nacional o desfinanciadas como la Universidad del Tolima por las bajas trasferencias nacionales y el excesivo gasto burocrático.

El profesor Julián de Zubiria Samper propone que el programa “Pilo paga” continué bajo dos modificaciones, la primera que los beneficiarios vayan a las universidad públicas y la segunda que se priorice el apoyo en las zonas golpeadas por el conflicto armado. No obstante, en esta educación sin respuestas el gobierno se hace el que no escucha, ya que estos beneficiarios son un posible nicho electoral en un país donde solo vota el 40,09 % (elecciones presidenciales en 2014), entonces, ¿Será que los 40.000 estudiantes y sus familias votarán por gobiernos que mantengan este programa?

Este tipo de conductas no son solo reflejos en tiempos electorales, por lo contrario trascienden a otras esferas de la cotidianidad en los cuales las deficiencias del sistema educativo en complementos o competencias blandas ha generado repercusiones estructurales desde la primera infancia, ya que no es suficiente con la enseñanza técnica (matemáticas, español, sociales, etc), si en las aulas de clase no se ven temáticas como resolución de conflictos, liderazgo, emprendimiento y valores ciudadanos ¿Cómo vamos a cambiar una cultura violenta, corrupta y sin sentido de pertenencia?, siendo estos elementos básicos para la convivencia en sociedad.

Cuestionarnos sobre lo que pasa en nuestras vidas es la esencia del mundo del conocimiento, allí radica el principio de auto reconocimiento como iguales en una diversidad de creencias, orientaciones, pensamientos y expresiones; para posteriormente asumir una visión transformadora de nuestra casa, el barrio, el trabajo o donde estemos presentes. Un modelo de desarrollo donde prime en las mismas proporciones lo teórico con la calidad humana permitirá seguir preguntándonos sobre lo que deseamos ser.

Foto: Huffington Post


LA GUACHAFITA