• Illia Collazos

Vientico fresco y mucho discurso anticorrupción: así pinta la coalición de Claudia López, Fajardo y


Tres partidos distintos y tres personas aún más diferentes entre sí, se unen para hacerle frente a lo que serán las elecciones más interesantes de Colombia en muchos años.

Imagen: W Radio

Lejos del bipartidismo, Claudia López (Alianza Verde), Sergio Fajardo (Compromiso Ciudadano) y Jorge Robledo (Polo Alternativo Democrático) formalizaron su intención de aspirar a la Presidencia como movimiento único, con un candidato a elegir entre estas tres figuras. El tema con el que esta coalición piensa ganar las elecciones es la corrupción, una problemática que dejó de ser ya de esas obviedades, para convertirse en titular de los principales diarios del país. Ahora que los enfrentamientos, secuestros y minas ya no resuenan, la corrupción y el clientelismo se ha destapado como una olla a presión que llevaba mucho tiempo en el fuego e implosionó muy cerca de un momento crucial: las elecciones 2018.

Con las cosas claras, Claudia López decidió tomar las banderas de una queja histórica pero que nunca tuvo más vigencia como ahora y se subió al tren de la presidencia con los pantalones bien puestos, porque de esta mujer se pueden decir muchas cosas, pero naguas no usa ni usará, como tampoco una cabellera larga y teñida a lo Cristina Fernández de Kirchner. Y es que si Claudia y su coalición tuvieran una mínima oportunidad de llegar a segunda vuelta, sería la primera vez que una mujer homosexual estaría cerca de lograr el cargo más importante del país. Pero esos son detalles de color, como los que a García Márquez le gustaba describir cada vez que Melquiades visitaba a los Buendía o eso queremos creer aquellos a quienes poco o nada nos interesan las inclinaciones sexuales del próximo presidente de la República.

Pero bien podríamos hablar del segundo con más posibilidades en este trío dinámico. Con una excelentísima gestión en Antioquia, Sergio Fajardo es el candidato más “políticamente correcto” para asumir las riendas de un movimiento ajeno a los bipartidismos, o mejor dicho ajeno al uribismo y al santismo. Fajardo no sólo tiene el currículum de un político que ha hecho la tarea y todas las posibilidades de competir mano a mano con los otros partidos, sino que también tiene el respaldo de una región central en el electorado del país.

Robledo, por otra parte, es el más distinto de este trío –como en todos los tríos-, no únicamente por su tendencia más de izquierda que de centro, si se le compara con las tendencias de los otros dos miembros, sino también porque no es el más popular de su partido aunque sí el de más experiencia y liderazgo burocrático. Entre estos tres políticos que osan clamar indignación contra una peste que parece de por sí sinónimo de hacer política en nuestro país, estará probablemente la foto del tarjetón que competirá con candidatos que, hasta el momento, quieren hacerse elegir con firmas y no han logrado lo que esta coalición sí: darnos un vientico fresco.


LA GUACHAFITA